20 de marzo de 2009


On the Road

Aparcó su Harley a la entrada del bar, y bajó a comprar unas latas de cerveza.
Al quitarse el caso, ladeó de manera intensa la cabeza, para dejar libre toda su cabellera.
A pesar del calor, llevaba una cazadora de cuero y unos vaqueros negros.
Salió del bar con cuatro latas bien frías de birra, que guardó cuidadosamente en el habitáculo trasero de su moto, justo después de tomarse una de ellas de un solo trago.
Pasó la pierna hacia el otro lado de su Harley, y la arrancó, haciendo rugir su potente motor.
Ya en la carretera el calor era mínimo. La velocidad que acostumbraba a llevar hacía el trayecto más ameno.
Iba zigzagueando entre los coches, para poder adelantarlos. Le encantaba tener el control, y poder dominar la carretera a su antojo. Sentía la rabia de su preciosa moto bajo sus manos, que agarraban los manillares cautelosa e imponentemente.
Enseguida llegó a su destino, “SEA ROAD”, un lugar donde se hacían concentraciones en días especiales como aquel. Era el aniversario de la muerte de un gran amigo, muy querido entre todos ellos.
Francisco era motorista desde que su padre le montó en una moto con apenas cinco años. Le encantaba, lo llevaba en la sangre, y estaba orgulloso de poder formar parte de aquella pequeña familia que todos ellos habían logrado llegar a formar.

3 comentarios:

La drogadicta de Trafalgar Square. dijo...

Gracias Laura :] Pues los protagonistas de mi historia son él, adolescente y ella, adulta. Es cuando él conoce a la inglesa cuando tienen seis.

Me apasionan las motos de alta cilindrada. Siempre me he pirrado por las kawasaki y las yamaha e.e'
un beso.

maricarmen dijo...

¡Hola! Diviértete el fin de semana, pero sanamente y con pocos nervios, relajada. Besos

Louise Miss Takes dijo...

El tuyo sí que me gusta :)