Ese día había olvidado coger su pañuelo naranja con dibujos veraniegos que tanto le gustaba, así que corrió inmediatamente donde su paciente madre.

Ésta le limpió la boca mientras Maripe le contaba la grandiosa historia de su nueva amiga la mariquita que había volado y se había marchado sin decirla nada. Entonces para que Maripe no se pusiera triste, su madre le cogió de la mano y la acompañó hasta el césped del parque, donde encontraron más mariquitas, a lo que su madre le dijo:
- ¿Ves Maripe? Tu amiga la mariquita ha venido a jugar con sus otras amigas.
Entonces el rostro de Maripe dejó ver una enorme sonrisa y ambas se levantaron y echaron a andar camino a casa.



